Ya no eres la misma persona

Ya no eres la misma persona que antes.

Miles de células en tu cuerpo han muerto y se han regenerado. Tus huesos, tu sangre, tu cerebro, el aire en tus pulmones y todo tu ser es distinto a lo que era ayer.

Tus emociones, tus pensamientos y tu relación con el mundo también han cambiado.

¿Lo puedes notar?

Aunque la vida parezca un bucle, en realidad no lo es si miras de cerca. La tristeza y la alegría no son estáticas. Pueden durar mucho tiempo, pero permanentes no son.

Y esto es muy bonito si lo piensas, porque te da la oportunidad de soltar, de renovarte, de fluir. De volver a nacer.

No significa negar tu pasado. No significa que las cosas no van a doler. Tampoco significa que no debas hacerte responsable de tus actos. Significa que cada instante es nuevo y que puedes empezar desde ahí. Con lo que hay, pero sin apego.

Todo surge y todo cesa. Cada instante te conviertes en alguien distinto. Aprovecha esto.

Sonríe y sigue caminando.